Mundo deportivo

La práctica deportiva conlleva unos riesgos para el practicante e, incluso, para otros implicados en las actividades deportivas como técnicos, árbitros, directivos, espectadores, etc. Por ello es necesario y es, además, nuestra obligación aportar los argumentos pertinentes para modificar este riesgo y reducirlo a su mínima expresión.

Con este acto médico se pretenden dos objetivos primordiales: el descubrimiento de enfermedades, patologías o defectos que pudieran poner en peligro la vida del deportista y la detección de enfermedades, patologías o defectos que una vez corregidos o tratados significaran una realización de actividad deportiva con mayor confort y con mayor posibilidad de rendimiento.

Hablamos de prevención: de medicina preventiva destinada a reducir una buena parte de riesgos relacionados con el deporte.

Es aconsejable realizarlos antes, durante, y al final de cada temporada.

Parece evidente que el ejercicio físico constituye uno de los pilares básicos en la formación física y psicológica de la persona y es un componente prioritario del desarrollo. Así, es cada vez más frecuente la iniciación en la práctica deportiva reglada en edades escolares (deporte escolar), con entrenamientos programados y competiciones, con frecuencia, exigentes, por no hablar de aquellos deportes en los cuales la iniciación en la alta competición se realiza muy precozmente.

En Euskadi un 67% de las personas que practica deporte por su cuenta no se somete a ningún tipo de examen médico para conocer su estado de salud.

Esta necesidad de realización de reconocimientos médicos tiene un sentido claramente preventivo, intentando evitar el problema antes de que suceda o manejarlo adecuadamente para que cree las menores molestias posibles al deportista.

Necesidad del reconocimiento médico-deportivo

Existe un acuerdo generalizado, a nivel médico y a nivel de otros estamentos deportivos, sobre la necesidad de realización de reconocimientos médicos antes de la participación en actividades deportivas.

El Comité de Aspectos Médicos del Deporte de la American Medical Association (acsm) dice que todo atleta tiene derecho a una historia y evaluación clínica previa a la temporada deportiva.

El Comité Científico de la Federación Internacional de Medicina del Deporte (FIMS) establece la necesidad de realizar una valoración médico-deportiva en todo sujeto mayor de 35 años que inicie o reemprenda una actividad física de competición o incluso de tipo lúdica.

La mayoría de las licencias federativas para práctica deportiva incluyen un apartado para la firma médica que confirma la realización de un reconocimiento médico.

Se puede considerar la necesidad de realización de reconocimientos médicos previos a la práctica de deporte desde dos puntos de vista: De una parte la necesidad imperiosa de efectuar un despistaje adecuado de aquellas patologías, enfermedades, defectos o lesiones que, ante una actividad deportiva, pueden poner en peligro incluso la vida del deportista. La aparición de casos de muerte súbita de deportistas efectuando alguna actividad deportiva es una circunstancia desgraciada que en algunos casos podía haber sido evitada.

De otra parte, la necesidad de abordar la problemática de aquellas patologías, enfermedades, defectos o lesiones que, no suponiendo un riesgo para la vida del deportista, sí que afectan a la posibilidad de hacer deporte o, como mínimo, de realizarlo en una situación de comodidad o incluso de rendimiento.

Desde KLINIKA EUSKARRI  hemos trabajado en el desarrollo de un programa específico de reconocimiento médico deportivo, que ha dado como resultado una oferta de cuatro exámenes de salud de perfiles distintos, y que cubre las necesidades de los distintos niveles de exigencia que encontramos en la práctica deportiva.

Objetivos del reconocimiento médico-deportivo

La realización del reconocimiento médico-deportivo persigue, según la FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE MEDICINA DEL DEPORTE (femede) los siguientes objetivos:

1. Valoración del estado de salud del deportista

A través de este objetivo se cubren diversas necesidades: Despistaje de enfermedades, lesiones o patologías que pueden constituir un riesgo para el deportista; detección de causas patológicas que representen algún tipo de contraindicación absoluta, relativa o temporal a la práctica deportiva; control de las repercusiones de la actividad deportiva sobre el estado de salud del deportista y sobre el proceso de crecimiento y maduración del niño deportista.

No se debe olvidar la necesidad de proporcionar al deportista toda la información sobre los datos médicos obtenidos y las recomendaciones que se deriven de los mismos.

2. Detección del nivel de adaptación del deportista al esfuerzo físico

Es preciso conocer el nivel de adaptación del deportista al esfuerzo físico que se requiere para el deporte o actividad física escogida. Este objetivo se debe adaptar a las diversas etapas de la evolución biológica del deportista, así como a las diversas etapas del entrenamiento. Ello permite aconsejar la práctica más adecuada a las posibilidades del atleta.

3. Prevención de lesiones y enfermedades

Es necesaria la prevención de lesiones o enfermedades que pueden derivarse de ciertas anomalías, defectos físicos o insuficiencias del deportista, incluyendo la falta de condición física y la inadecuación entre al grado de maduración biológica y la actividad deportiva elegida, en el caso de los deportistas en desarrollo.

4. Oportunidad de participación de deportistas con procesos patológicos

Se debe proporcionar la oportunidad de participación en actividades deportivas a personas que tengan procesos patológicos, indicándoles sus posibilidades, limitaciones y riesgos implicados.

5. Cumplimiento de requisitos legales y de seguridad

El quinto objetivo es el de cumplir los requisitos legales y de seguridad para los programas deportivos organizados.

6. Establecimiento de la relación médico-enfermo

El establecimiento de la relación médico-enfermo tiene lugar cuando el deportista acude a la entrevista con el médico, con todas las implicaciones que supone. Esta relación permite aconsejar al deportista sobre temas de salud e incluso personales.

Los reconocimientos van orientados a una individualización en la prescripción de la actividad física en función de las características físicas, metabólicas y de salud del deportista. Se trata de diseñar un “reconocimiento a la carta”.